1-2. As-Safa (الصفا) y Al-Marwa (المروة)

As-Safa y Al-Marwa son dos colinas de La Meca situadas cerca de la Kaaba. La peregrinación mayor, o Hajj, que se celebra una vez al año en el duodécimo mes del calendario hegiriano, incluye un rito llamado Sa’i (سعي), que consiste en siete recorridos entre ambas colinas. Este rito conmemora la bendición de Dios sobre Hajar y su hijo Ismaël, primogénito de Abraham, que la paz los acompañe a ellos y a su descendencia. Dios hizo brotar una fuente para darles de beber y los salvó de la muerte.

Conmemora igualmente el sacrificio de Ismaël por su padre Abraham: Dios le había anunciado un hijo de entre los virtuosos; después, una vez que este hubo cumplido el Sa’i con él, Abraham le dijo haber visto en sueños que lo inmolaba y le preguntó qué opinaba. El hijo lo invitó a conformarse a lo que le era ordenado y declaró que lo encontraría, si Dios quería, entre los que perseveran. Cuando ambos se hubieron sometido, y Abraham lo hubo tendido sobre la frente, Dios lo llamó y le dijo que había tenido por verdadera la visión — una prueba manifiestamente dolorosa — y lo rescató con un sacrificio considerable (37.100-107).

3. Bakka (بكة)

Bakka es un nombre coránico de La Meca, que designa el lugar donde se encuentra la Kaaba, «la primera casa establecida para la humanidad» (3.96). La ciudad lleva otros varios nombres en la tradición islámica, entre ellos Tuhama (تهامة) — que puede remitir al calor sofocante y al aire estancado que caracterizan esa región costera, o designar más sencillamente las «tierras bajas», por oposición al Najd, la meseta alta del interior de Arabia — y sobre todo Umm al-Qura (أم القرى), «la madre de las ciudades», el nombre más habitual, que aparece dos veces en el Corán, en las aleyas 6.92 y 42.7. El Profeta mismo es designado en el Corán como النبي الأمي (an-Nabî al-Ummî), en las aleyas 7.157 y 7.158, cuyo sentido es claramente «Profeta de la madre de las ciudades», contrariamente a la tradición más extendida, que querría hacer pasar al Profeta por un «iletrado». Es una manera insidiosa y venenosa de insultar a la más bella y más acabada de las criaturas divinas.

4. Badr (بدر)

Badr es el nombre de un lugar situado entre La Meca y Medina, donde se libró el 17 de Ramadán del año 2 de la hégira — el 13 de marzo de 624 en calendario juliano, el 17 en gregoriano — la primera gran batalla de la naciente comunidad de Medina contra el ejército de La Meca. Unos trescientos combatientes musulmanes, bajo el mando del Profeta mismo, se enfrentaron a un ejército mecano tres veces más numeroso, y salieron vencedores. El Corán lo menciona como un auxilio que Dios prestó a quienes se mantuvieron firmes junto al Profeta.

5-8. Bahîrah (بحيرة), Sâîbah (سائبة), Wasîlah (وصيلة) y Hâm (حام)

Según varias tradiciones transmitidas por los comentaristas, algunas de las cuales se remontan a Compañeros del Profeta, se trata de cuatro categorías de ganado consagrado a los ídolos, conforme a costumbres vigentes en la Arabia precoránica. Los detalles varían de una tradición a otra, pero convergen en el principio: la Bahîrah, una camella cuya leche se reservaba a los ídolos; la Sâîbah, una camella dejada libre de todo uso en honor de los ídolos; la Wasîlah, una hembra consagrada a los ídolos según ciertas condiciones de parto; y el Hâm, un macho liberado de todo trabajo tras un determinado número de montas. La aleya rechaza estas prácticas: son invenciones humanas, no prescripciones divinas. [Fuente: Mufti Muhammad Shafi, Ma’ariful Qur’an, traducción supervisada por Mufti Muhammad Taqi Usmani, Maktaba Darul-Uloom, Karachi, 2004]

9. Madián (مدين)

Madián designa a la vez un pueblo y el territorio que habitaba, al que fue enviado el profeta Chuaïb (Jethro). El término aparece bajo la forma «madianitas» en cuatro aleyas, y bajo la forma «Madián», solo o en la expresión «las gentes de Madián», en otros seis.

El territorio madianita se sitúa a veces en la actual Jordania, apoyándose sobre todo en dos elementos: la estancia de Moisés en Madián, referida por el Corán y por la Biblia tras su huida de Egipto. El segundo es la aleya 11.89, donde Chuaïb dice a su pueblo que «el pueblo de Lot no está muy lejos» de ellos, lo que supone una proximidad geográfica entre Madián y la tierra de Lot, situada tradicionalmente cerca del mar Muerto. Esta lectura es minoritaria, lo que no significa que sea falsa. La localización más comúnmente admitida, respaldada por excavaciones arqueológicas en el estado actual de las investigaciones, sitúa Madián en el oasis de al-Bad’, en el noroeste de la actual Arabia Saudí, no lejos del golfo de Aqaba — entendiéndose que la arqueología, como tantas otras disciplinas, sigue dependiendo del contexto político e internacional del momento.

10. Ḥunaïn (حنين)

Ḥunaïn es un valle entre La Meca y Ta’if, donde se libró en el año 8 de la hégira — enero de 630, poco después de la conquista de La Meca — una batalla entre los musulmanes, que contaban por primera vez con un ejército de doce mil hombres, y una coalición de tribus beduinas encabezadas por los Hawazin y los Thaqif, ellas mismas en inferioridad numérica. Pese a su superioridad numérica, los musulmanes vieron volverse en su contra el comienzo del combate: una emboscada los puso en fuga y puso en peligro la vida del Profeta, antes de que una reacción invirtiera el curso de la batalla en su favor. La aleya subraya una lección dirigida a los musulmanes, cuya confianza excesiva en su número los había vuelto vulnerables. [Fuente: Tarikh at-Tabari, texto árabe] [Fuente: at-Tabari (trad. Ismail K. Poonawala), The History of al-Tabari, Volume IX: The Last Years of the Prophet, State University of New York Press, 1990]

11. El aplazamiento (An-Nasî’, النسيء)

Era una práctica del calendario lunar preislámico, consistente en desplazar artificialmente el carácter sagrado de un mes hacia otro — generalmente para liberar el mes de Muharram de su prohibición de combatir, conservando en apariencia el número de cuatro meses sagrados al año. Esta función era hereditaria, ejercida por un linaje de la tribu de Kinâna bajo el título de al-Qalammas; el último en ejercerla fue Abou Thumâma Junâda ibn ’Awf. Cada año, al término de la peregrinación, el Qalammas anunciaba públicamente en ’Arafât el aplazamiento fijado para el año siguiente [Mahmûd Pacha al-Falakî, Natâ’ij al-Afhâm fî Taqwîm al-’Arab qabla al-Islâm, trad. Ahmad Zakî Effendi, 1305 H].

12. Judi (الجودي)

Monte situado en el sureste de la actual Turquía, cerca de la ciudad de Cizre, a orillas del Tigris, donde el arca de Noé encalló tras el diluvio, según el Corán. Esta localización no es propia de los sabios musulmanes: las tradiciones siríaca y armenia antiguas designaban el mismo lugar, antes de que la tradición cristiana medieval prefiriera el monte Ararat, a unos 500 kilómetros por carretera, al noreste, hoy el más habitualmente retenido por la tradición bíblica. [Fuente: Gabriel Said Reynolds, A Muslim Theologian in a Sectarian Milieu: ’Abd al-Jabbar and the Critique of Christian Origins, Islamic History and Civilization, vol. 56, Brill, Leiden/Boston, 2004] [Fuente: al-Mas’udi, Les Prairies d’or, trad. C. Barbier de Meynard y Pavet de Courteille, tomo 1, Imprimerie impériale, París, 1861, p. 74]

13. Al-Aïka (الأيكة)

Sobre esta cuestión, como sobre muchas otras, no tenemos certeza alguna: las aclaraciones que habría podido aportar el Profeta no nos han llegado, por falta de conservación o de transmisión fiable al respecto. Nos vemos, pues, obligados a exponer varias opiniones divergentes y contradictorias, que no permiten zanjar el asunto.

Al-Aïka, «el Bosquecillo», designaría un conjunto de árboles entrelazados que ese pueblo habría tomado por objeto de culto. Según numerosos comentaristas — Ibn Kathîr y al-Qurtubî del lado sunní, at-Tabâtabâ’î en al-Mîzân del lado chií —, se trataría del mismo pueblo que el de Madián, al que Chuaïb también habría sido enviado; ambas designaciones se referirían entonces a un solo y mismo pueblo, nombrado de distinta manera según el reproche que se pone de relieve en cada pasaje [Ibn Kathîr, Tafsîr al-Qur’ân al-’Azîm; al-Qurtubî, al-Jâmi’ li-Ahkâm al-Qur’ân, tomo 13, pp. 134-135; at-Tabâtabâ’î, al-Mîzân]. Qatâda y ’Ikrima, dos exégetas de la generación de los sucesores de los Compañeros, habrían visto en ellos, por el contrario, dos pueblos distintos [transmitido por at-Tabarî, Târikh, tomo 1, p. 327], alegando que un mismo profeta enviado dos veces, bajo dos nombres distintos, a un solo y mismo pueblo se justificaría mal.

Sobre la localización misma, los pareceres divergen otro tanto, y de manera aún más dispersa. El territorio madianita estaría situado, según la lectura más extendida y respaldada por excavaciones arqueológicas, en el oasis de al-Bad’, en el noroeste de la actual Arabia Saudí — entendiéndose que la arqueología, como tantas otras disciplinas, sigue dependiendo del contexto político e internacional del momento. Otra lectura, minoritaria, lo sitúa más al norte, en la actual Jordania. En cuanto a Al-Aïka, algunas tradiciones extienden su territorio desde el mar Rojo hasta Madián misma; otra refiere que Chuaïb y los suyos se habrían refugiado en Ayla — la actual Aqaba — en el momento del castigo, que habría caído sobre aquel pueblo durante siete días consecutivos [at-Tabarsî, Majma’ al-Bayân, tomo 6, p. 528]; otra más sitúa Al-Aïka del lado de Tabûk [al-Istakhrî, al-Masâlik wa al-Mamâlik].

14. Al-Hijr (الحجر)

Al-Hijr, «la roca», es un yacimiento situado en la región de al-’Ulâ, en el noroeste de la actual Arabia Saudí, conocido en la Antigüedad con el nombre de Hegra y hoy con el de Madâ’in Sâlih, «las ciudades de Sâlih». Los comentaristas, tanto sunníes como chiíes, lo identifican sin discrepancia con el territorio de los Thamûd, el pueblo al que fue enviado el profeta Sâlih [Ibn Kathîr, Tafsîr al-Qur’ân al-’Azîm; at-Tabâtabâ’î, al-Mîzân]. El yacimiento, segundo asentamiento nabateo en importancia después de Petra, conserva más de cien tumbas monumentales talladas en la roca, fechadas en su mayor parte en los primeros siglos antes y después de nuestra era. Está inscrito en el patrimonio mundial de la UNESCO desde 2008.

15. al-Raqim (الرقيم)

El sentido exacto de este nombre sigue siendo discutido entre los comentaristas. Según los pareceres transmitidos por Ibn Kathîr, sería unas veces una tablilla grabada con los nombres de las gentes de la caverna y colocada a la entrada de su gruta [Sa’îd ibn Jubayr], otras el nombre de la montaña que la albergaba [Ibn Jurayj]. At-Tabari, en su propio tafsir, se decide por el primer sentido sobre una base lingüística: «al-Raqim» estaría construido como un participio pasivo, literalmente «lo inscrito». La mayoría de los exégetas, sunníes y chiíes, consideran que las «gentes de al-Raqim» designan a las propias gentes de la caverna, bajo otro nombre. Una tradición transmitida por ash-Shaykh as-Sadûq [fuente: WikiShia, artículo «Companions of al-Raqim», obra precisa no identificada con certeza] los identifica sin embargo con tres hombres distintos, refugiados en una gruta que la lluvia habría sellado con una roca, y de la que solo habrían salido tras invocar cada uno a Dios en nombre de una buena acción de su vida pasada. Es un relato que se encuentra, de forma parecida, también en la tradición sunní, sin que allí se vincule particularmente al de las gentes de la caverna. Una vez más, no sabemos qué dijo el Profeta al respecto.

Dos localizaciones se disputan hoy el emplazamiento de la gruta. La primera se halla en ar-Rajib, aldea al este de Ammán, en Jordania, donde unas excavaciones sacaron a la luz una gruta en 1963; su nombre actual sería, según algunos, una deformación de «al-Raqim». La segunda, sostenida por un hadiz atribuido al Príncipe de las gentes de fe ’Alî y preferida por el propio at-Tabâtabâ’î [WikiShia, artículo «Seven Sleepers»], se encuentra en Éfeso, en la actual Turquía. Otros lugares, más dispersos, se han propuesto también con el tiempo, sin que jamás se haya establecido consenso alguno.

16. Tuwa (طوى)

Es el valle sagrado donde Dios se dirigió por primera vez a Moisés, cuando volvía de Madián hacia Egipto, y le ordenó quitarse las sandalias en señal de respeto por el lugar. Los comentaristas lo sitúan mayoritariamente al pie del monte Sinaí.

La palabra misma sigue siendo discutida. Procede de la raíz t-w-y, que significa «plegar». La mayoría de los lectores coránicos la pronuncian como un nombre propio invariable, el nombre mismo del valle; una minoría la pronuncia como un simple adjetivo con el sentido de «plegada», lo que ha dado lugar a dos lecturas distintas: Ibn ’Abbâs, citado por at-Tabari, ve en ello una alusión al hecho de que Moisés habría recorrido ese valle de noche; otra lectura, citada con frecuencia en los diccionarios clásicos, ve en ello «lo que fue santificado dos veces», como si la santidad del lugar se hubiera redoblado.

El relato bíblico del Éxodo (3, 1-5) refiere lo mismo: Moisés, apacentando el rebaño de Jethro (Chuaïb) en Madián, llega a Horeb, «la montaña de Dios», donde ve una zarza ardiente que arde sin consumirse; Dios lo llama allí y le ordena, en los mismos términos, quitarse las sandalias, «porque el lugar en que estás es tierra santa». El nombre «Tuwa» no tiene equivalente en el texto bíblico.

17. Al-Budna (البدن)

Es el nombre dado al animal ofrecido en sacrificio durante la peregrinación, que tiene lugar el décimo día del duodécimo mes del año hegiriano, en conmemoración del sacrificio de Abraham evocado en la nota 1-2 — camello o bovino según la mayoría de los comentaristas antiguos, restringido a los solos camellos según Mujâhid. Un hadiz transmitido por Jâbir ibn ’Abdullah, en Muslim, precisa que un camello o una vaca pueden repartirse entre siete personas para la ofrenda del sacrificio. La palabra de la aleya traducida por «atadas», sawâffa, describe una postura precisa — la bestia de pie, sobre tres patas, con la pata anterior izquierda alzada y atada. De ahí extraen los juristas la distinción todavía observada hoy entre el camello, inmolado de pie mediante un golpe en la base del cuello, y las demás reses de sacrificio, degolladas tendidas sobre el flanco.

18. Rass (الرس)

«Rass» significa «pozo» en árabe. Aparte del sentido de la palabra, no sabemos nada de este pueblo. Los comentaristas tradicionales no refieren a su respecto sino relatos inverificables, que jamás se remontan al Profeta mismo — unas veces un pueblo que habría arrojado a su profeta a un pozo tras caer en la idolatría, otras un pueblo situado en Azerbaiyán, otras uno situado en Falaj, en la Yamâma.

19. Yathrib (يثرب)

Es el nombre de Medina antes de la hégira, empleado aquí por unos hipócritas en el momento de la batalla de la Trinchera (al-Khandaq, الخندق), en el año 5, para incitar a algunos a desertar — es la única aparición de este nombre en el Corán. Según una tradición transmitida por as-Suhaylî y citada en el al-Misbâh al-Munîr de al-Fayyûmî, en la entrada de la raíz ث ر ب, Yathrib sería el nombre de un hombre de los amalecitas que habría fundado la ciudad y le habría dado el suyo. La ciudad recibió después otros nombres, entre ellos Madîna an-Nabî, «la Ciudad del Profeta», y Tayba, «la Buena».

20-22. Al-Lat (اللات), Al-’Uzza (العزى) y Manat (مناة)

Eran las tres grandes divinidades femeninas de la Arabia preislámica, a las que los politeístas consideraban «hijas» de Dios. Al-Lat, una piedra blanca grabada que se guardaba en un edificio en Ta’if, era venerada por la tribu de Thaqîf. Al-’Uzza, la más reverenciada por los coraixíes, se encarnaba según la tradición en tres árboles en Nakhla. Manat, tenida por la más antigua de las tres, diosa del destino, tenía su ídolo en al-Mushallal, cerca de Qudayd, y era venerada sobre todo por las tribus medinesas de los Aws y los Khazraj. Los tres santuarios fueron destruidos tras la conquista de La Meca.

23-27. Wadd (ود), Suwa’ (سواع), Yaghûth (يغوث), Ya’ûq (يعوق) y Nasr (نسر)

Eran cinco ídolos antediluvianos adorados por el pueblo de Noé, citados nominalmente en esta aleya como aquellos que sus contemporáneos se negaron a abandonar pese a su llamamiento, él que vivió novecientos cincuenta años en medio de su pueblo. No sabemos nada más sobre estas divinidades ni sobre la naturaleza de su culto, pues ninguna palabra del Profeta nos ha llegado al respecto y las fuentes consultadas solo refieren historias dispersas sin posible cotejo.

28. Iram (إرم)

Iram, «la de las columnas notables», era la ciudad del pueblo de los ’Ad, citada como ejemplo de grandeza sepultada por el orgullo y el rechazo de la fe. El texto nombra a este pueblo junto con los Thamûd (nota 14) y las gentes del Rass (nota 18) entre los que fueron aniquilados. En el plano arqueológico, una identificación ampliamente difundida con el yacimiento de Shisr, en Omán, bajo el nombre de Ubar, fue propuesta en 1992 y luego abandonada por su propio autor, al no ser aceptada por los especialistas. Una pista más reciente sitúa Iram más bien del lado del Wadi Ram, en la actual Jordania, donde ciertas inscripciones mencionan ese nombre junto al de los ’Ad.